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El procedimiento correcto es disolver, transferir cuantitativamente y completar al aforo. La marca permite fijar el volumen final de solución.

  • La disolución inicial se realiza con un volumen menor. Deben incorporarse los enjuagues para recuperar el soluto y después ajustar el menisco a la marca, con la solución a la temperatura de trabajo apropiada.
  • Agregar sal a doscientos cincuenta mililitros de agua no garantiza ese mismo volumen final. La marca no mide un volumen de sal sólida. Tampoco puede ignorarse el volumen si la concentración depende de él.

El matraz aforado está diseñado para contener un volumen definido. Tras completar se homogeneiza la preparación. Evitar pérdidas de soluto y ajustar el volumen son controles complementarios: un aforo correcto no compensa una transferencia incompleta y una masa correcta no compensa un volumen final equivocado.

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